Citas.

"La vocacion del politico de carrera es hacer de cada solucion un problema. "
Woody Allen

"La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnostico falso y aplicar después los remedios equivocados."
Groucho Marx

"la política es demasiado importante como para dejarla en manos de los políticos profesionales"
Varios autores

domingo, marzo 04, 2007

Interrail (6) Firenze.



El albergue era una casona situada a las afueras de Florencia hasta el que debíamos ir en autobús. En el albergue disponíamos de habitaciones comunales (pongamos que con una docena de camas), con servicios compartidos (por supuesto con separación de sexos), con desayuno incluido en algunos casos y todo esto a un precío muy razonable (entre 1,5 y 3 €). Estas eran las características generales de todos los albergues, salvo excepciones. Este alojamiento imponía varias servidumbres, como la de llevar sábanas (usábamos un saco sábana), toallas y demás utensilios de aseo, que restaban un considerable espacio en la mochila. Pero, como gente previsora que éramos (en cierta medida) llevábamos sacos por si teníamos que dormir en peores lugares. Menos espacio en la mochila. También llevábamos algún libro, ¡cinco Libs! (afamada revista de sexo, el Penthouse de los pobres), Angel llevaba la cámara, todos llevábamos algo de comida para los primeros días... Afortunadamente era verano, y la ropa ocupa menos. Me cuesta trabajo pensar que estuvimos todo un mes con media mochila de ropa. Que lavábamos regularmente en los alberges, que conste.


Cuando llegamos al albergue, la tarde estaba muy avanzada, tras instalarnos era de noche. Decidimos cenar algo de nuestras provisiones personales. Todos habíamos llevado conservas. Tras el fiasco de la acampada del año anterior en Llanes, cuando CG se presentó en un impecable traje de tenis sin apenas más equipaje, había sido aleccionado para que llevase todo lo que creía poder necesitar en un mes de viaje y a ello le añadiese unas cuantas latas. Cierto, había decidido que llevar una bolsa de mano o mochilita auxiliar era superfluo, pero al menos llevaba 8 latas variadas. Había una zona al aire libre que hacía las veces de merendero comunal donde había otros mochileros comiendo algo antes de dormir. Ocupamos una mesa donde se sentaban cuatro sonrientes orientales. Mientras comíamos, a través de nuestro depauperado inglés nos enteramos de nuestras respectivas procedencias. No eran japoneses, eran taiwaneses. Ante el despliegue de sonrisas orientales, al bueno de CG se le ocurrió poner en práctica la prueba de hospitalidad más universal, compartir la comida. Ni corto ni perezoso, abrió dos latas (de sardinas?) de las cinco o seis que le quedaban y se las ofreció. Momento que aprovecharon nuestros nuevos conocidos para rechazar amablemente entre agradecidas sonrisas semejante muestra de generosidad y despedirse quizá para evitar una nueva invitación. "Cagon la leche, si
ya no tengo hambre, hay que joderse con estos asiáticos, vaya remilgos". Este desastre de intendencia fue suplido en parte gracias a que Don`t se ofreció a comer una de las latas abiertas cambiándola por una de las suyas sin abrir. La otra me temo que se quedó en el estómago de algún alemán que acertó a pasar por allí.

PD. Las fotos que ilustran este post corresponden al albergue de Florencia, Villa Camerata, y a una de las habitaciones. No veía imágenes de este lugar desde que estuve allí, hace casi 25 años. Después de todo no está tan mal escribir estas memorias.

2 comentarios:

Pablo dijo...

Bien, Hepta, la grasilla de las sardinas es una buena salsa para aderezar tus relatos. Sigue así. Gracias.

Ángel dijo...

¿no es cierto que esos orientales volvieron a aparecer mucho después?

Me ha impresionado volver a ver el sitio y también no recordar absolutamente nada de la existencia de sábanas saco. Si me lo preguntaran en un juicio diría que jamás he tenido una.

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