Citas.

"La vocacion del politico de carrera es hacer de cada solucion un problema. "
Woody Allen

"La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnostico falso y aplicar después los remedios equivocados."
Groucho Marx

"la política es demasiado importante como para dejarla en manos de los políticos profesionales"
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sábado, enero 11, 2025

Oliendo la muerte

 Esta es una historia que pude contemplar en directo en agosto de 2022. Seguramente la hubiese narrado antes si no tuviese este blog en barbecho. 

Contexto: parque nacional de Etosha, norte de Namibia, en temporada seca. En esa época muchos animales se concentran en torno a los pozos que mantienen agua, algunos de ellos naturales y otros artificiales. Estaba con un grupo de otros turistas contemplando la escena desde un vehículo que era como el hijo entre un camión y un autobús panorámico, de ahora en adelante, el camión.

En esto apareció el protagonista: un coyote, el de la foto de abajo. Parte de la cola la tenía pelada y tenía también varias calvas en el pelaje, no se si cicatrices o síntomas de alguna enfermedad. Su andar era irregular, como si estuviese borracho.



El guía dijo (una obviedad) que el animal no estaba en su mejor momento. Se acercó al agua, creímos que para beber, pero se acercaba de manera temeraria a las patas de los elefantes....


...como se puede ver en la foto. Los elefantes evitaban pisarlo y acabó cruzando la lado de la carretera para colocarse bajo la sombra de un 4x4 detrás de nuestro camión, justo delante de la rueda trasera izquierda. Cuando el coche arrancó, una de las chicas que nos acompañaba empezó a gritar al conductor, que se dio cuenta y retrocedió, evitando al coyote. Acto seguido el animal se dirigió a nuestro camión y se colocó tumbado a la sombra pero ya no al lado de una rueda, sino en la zona al lado del lateral. Allí estuvimos un rato viendo las andanzas  de los elefantes, incluido un amago de bronca entre dos elefantes machos.

 Aparecieron avestruces, cebras y varios tipos de antílopes. Nos olvidamos del coyote. Al arrancar para irnos, la chica de antes miró y vio que el coyote se había vuelto a meter al lado de la rueda, volvió a gritar, pero demasiado tarde,  ya el camión había arrancado y le había pasado por encima. Quedó como se puede ver en la foto de abajo. 


Decir que el animal estaba buscando la muerte me parece innecesario, me impactó su determinación y astucia. Cambió de posición en el momento del arranque para garantizarse un fin rápido en vez de la agonía que seguramente estaba sufriendo. 

De momento este blog no busca la muerte, pero igual me olvido y se mete debajo de una rueda.

Gracias por llegar hasta aquí.  

lunes, septiembre 12, 2011

Septiembre, otra vez.

Y es que los septiembres ultimamente no traen buenas noticias. Tenemos encima el 10 aniversario del 11S o el 911 como dicen los americanos, el número de emergencias. Pero también tenemos el 4 aniversario de los fallos en las subprime y el 3 de Lehman Brothers..Ciertamente mucho se puede decir sobre la economía actual, pero no que sea racional. Esto parece una sala llena de gente en un rascacielos donde se incendia una papelera. Aparece el humo. Lo peor que puede pasar es que cunda el pánico. Y eso es lo que esta pasando. La gente se está tirando por las ventanas y aplastando en las puertas, mienrtas inútilmente algunos piden mantener la calma. Coño, coge un florero y apaga la papelera. Pues no, así como durante años en la sala se encendían velas, bengalas y se tiraban petardos sin problemas ahora se teme el aleteo de un colibrí que pueda avivar las llamas.Lo que más temo es al miedo, y o es un juego de palabras.

Cierto también que si alguien tiene una moneda única, debería tener una política económica única, lo cual casi implica un gobierno único. Esta verdad del barquero etá en la raíz de las turbulencias económicas de Europa. Claro que esto supondría una limitación del poder de muchos (casi todos) los políticos en la poltrona y una importante merma de la soberanía nacional.

El caso es que yo quería contar mi 11s. Es una fecha de la cual se recuerda lo que se hizo al igual que en otros acontecimientos señalados i.e. el 23f, el otro 20N, etc.. Era lunes, yo llegué a mi casa después de comer y me dispuse a echarme una siesta con animalitos (documental de la 2), pero me encontré con la vuelta ciclista. Extraño. Echo un ojo al teletexto, cambié a la 1 y ya no pude dormir siesta. Creo que acababa de caerse la primera torre, la verdad es que repitieron tantas veces las imágenes que no se si vi las torres ardiendo en directo con con una diferencia de 30 minutos. Y al día siguiente volaba. Me puse en contacto con mis compañeros de viaje. Uno de ellos no lo podía creer, pensaba en una broma. Nuestro jefe tampoco se había enterado. Tras unas horas de incertidumbre durante las cuales el viaje estuvo cancelado, sobre las 20.00 tomamos la decisión de continuar con nuestrqa agenda. En algunas empresas prohibieron viajar a todos sus empleados durante algunos días, estuviesen donde estuviesen. en cualquier caso, al día siguiente, en la aproximación a Barcelona, me pareció que el avión se acercaba más que otras veces a las torres de Mapfre y el hotel Arts.

Buena semana a todos y esperemos que no se extienda el pánico en demasía.

martes, diciembre 21, 2010

Diversos

Hace un mes se cumplieron 20 años desde que llegué a Madrid. A pesar de que durante ese tiempo he pasado unos 27 meses en Barcelona, 4 meses en otras zonas de Cataluña, 4 en San Sebastián y aproximadamente otros treintaytantos en destinos diversos desde León a Sri Lanka, creo que la fecha es significativa, pues veinte años sí son algo, aunque parece que pasen rápido. Estos días he estado por barrios por donde paraba bastante cuando llegué a Madrid: Argüelles y la zona de Orense y no he podido evitar sentir un sentimiento de nostalgia rayano en la depresión. También influye la cercanía de la Navidad, claro... (Nota: dos grupos a evitar cuando se está depre son Bethlehem y Joy Division.)

Hoy se vota en el parlamento (o no, quién sabe) la llamada ley Sinde. Aunque yo mismo no estoy libre de pecado en el tema de las descargas, no deja de sorprenderme lo que se indignan algunos... "censura", "estado  policial",... Hay algunos, en concreto, que apelan a la distribución directa de obras por parte de los creadores que no se porqué se rasgan las vestiduras, si no se van a ver afectados. Eso es tema para muchos posts, pero será en otra ocasión.


Algunos de mis colegas de trabajo han descubierto este humilde blog. Lo cierto es que me ha subido la moral  el que piensen que tengo unas fotos espectaculares y que les parece un blog interesante y muy currado a pesar de que tengo 8 entradas con esta en los últimos 3 meses... Sean bienvenidos, en todo caso.

PD. el veredicto de la apuesta de la cena en vivo y en directo.

PPD. las fotos son de 2009, Lago Atitlán en Guatemala con el monte San Pedro y monte del pardo. Dejo que adivinéis cuál es cuál.

viernes, mayo 07, 2010

Interrail (34) Precuela y Miscelánea para acabar.

Como ya he contado en otro sitio, mi viaje del verano del final de mis estudios secundarios, iba a ser una quincena en UK para recoger fresas y mejorar mi inglés. La teoría es que con lo que pagabas con al recogida de fresas pagabas la estancia, La práctica es que necesitabas casi tanto como para ir en interrail en el plan ya descrito en esas treintaipico entradas. Pero este era un plan que le gustaba más a mis padres. Además, sobre el interrail no había nada claro. La selectividad tenía la última palabra.

Y hasta ahora no he escrito sobre lo que me costó llegar a la línea de salida. Primero conseguir el permiso de mis padres. Luego, el dinero.Lo que le habían pagado a mi padre por un proyecto, mi madre, lo que me iba a dar para las fresas,  mi abuela, asalto a la libreta infantil… todo para reunir las 50000 pts necesarias para el proyecto. Y perder 2000 pts de la fianza de lo de las fresas.

De hecho fui el último en comprar el billete, unos cinco días antes, aunque ya me uní a los demás para comprar cheques de viaje.Recuerdo practicar la firma para los cheques, para tener una firma más o menos homogénea.

Hay además otros temas recurrentes del viaje que no se si he comentado; el uso del teléfono: tres llamadas desde locutorios en todo el mes (bueno, igual fueron cuatro). Algo difícil de concebir ahora con los móviles.

Las historias de viajeros a los que les robaron todo (contadas en Alemania y Austria). Uno de ellos, que se quedó literalmente en calzoncillos llamó y dijo: "papá pelas" y así fue, de hecho nos lo contó el mismo. Que cosas.

En casi cada ciudad comprábamos escudos de la ciudad y los cosíamos en tiempos muertos en la mochila. Otro recuerdo que me gustaría conservar. No se dónde estará esa mochila. Creo que lo único que me queda es el boleto del interrail, el disco de UK, el póster de el señor de los anillos (pre Peter Jackson, por supuesto) y estos recuerdos que he compartido con vosotros a lo largo de más de cuatro años. El más preciado de éstos es la sensación de libertad que llegamos a tener, saber que podías montar en cualquier tren a cualquier sitio y simplemente, rellenar los datos del billete con el bolígrafo del revisor.

Ha sido un placer, pero todo tiene su fin. Hasta esta narración del viaje.


PD. A los implicados les haré llegar un documento con todas las entradas con todas los comentarios.   

martes, mayo 04, 2010

Interrail (33) Epílogo

Nos reencontramos 8 días después en León, en el último mes antes de partir hacia otra aventura: la universidad.

Y conocimos las vicisitudes de otros colegas que decidieron ir a Benidorm. Uno de ellos era Pipurrax del que sentí una cierta envidia por su experiencia belga (more fast). Pero tomando las cosas en conjunto, a día de hoy creo que él hubiese cambiado su belga por nuestro viaje. O por lo menos así lo ha dejado caer en varias ocasiones. Pero nadie sabía como iba a salir nuestra aventura, nuestro viaje "iniciático".

También supimos de aquellos que fueron a recoger fresas a UK (mi destino inicial, hasta que convencí a mis padres). En este punto perdimos el contacto con varios de aquellos que nos habían acompañado durante el bachillerato. Se iniciaba la dispersión por la geografía nacional, de hecho creo que no he vuelto a ver a varios de los recogedores de fresas, mis  compañeros de viaje.

Me queda un capítulo con la precuela y generalidades del viaje, pero para acabar con el viaje en sí aquí va:

Plan original:

Alessandria (viaje desde España y estancia: 3 días)
Firenze (3 días)
Venecia (3 dias)
Innsbruck (3 días)
Salzburg (3 dias)
Munchen (3 días)
Heildelberg (3 días)
seis días restantes: libres; entre las opciones Holanda y Selva Negra
París (3 días)

Realidad

Alessandria (viaje desde España y estancia: 3 días)
Firenze (3 días)
Venecia (2 dias) (Ángel 3)
Riva di Garda (2 días) (Ángel 1)
Innsbruck (2 días)
Vienna (3 días)
Salzburg (2 dias)
Munchen (2 días)
Heildelberg (2 días)
Copenhague (2 días)
Estocolmo (3 días)
Camino a Paris (Köln) 1 día
Paris (3 días)

miércoles, abril 28, 2010

Interrail (32) Separación: Vuelta a casa

Y todo acaba, tarde o temprano. Por eso, aunque esta no es la última entrega de esta historia si es la narración del final del viaje. Dejando a un lado la tentación de acercarse a Ámsterdam (sin tiempo ni perres) nos volvemos a casa, unos hacia Irún, camino de León; otro (yo) hacia Port Bou, camino de Tarragona donde veraneaba mi familia. Finalmente, llega la separación y se inicia mi (breve) viaje en solitario. Para empezar, parto desde otra estación diferente a la de Hendaya, Creo recordar que nos despedimos en una plaza cerca del barrio latino donde yo tomaba el metro, mi tren salía algo antes.

Abordo el tren a eso de las 22.00. Junto a mi, en el compartimento, una familia francesa que no sabía ni inglés ni italiano ni alemán. Con mi francés inexistente, paso incomunicado mi última noche de tren. A primera hora de la mañana tras una noche sin incidentes que recordar, cambio de tren (el ancho de vías!) y parada en la estación de Port Bou..Desayuno un café con leche durante la hora que daban de tiempo entre un tren y otro..

Llego a Barcelona, estación de Francia, a mediodía. Un negro me ofrece mierda. Literalmente.. No llego a entender su ofrecimiento, posiblemente costo. No insiste demasiado, ve que ha pinchado en hueso conmigo. Un pincho de tortilla en las ramblas para comer. Busco un lugar para echar el rato y dar una vuelta por Barcelona, veo sillas  en plaza de Cataluña: pero no, me quieren cobrar por sentarme y no puedo permitirme gastar mis pocas perras. Ya no existe esa costumbre de alquilar sillas en esa plaza..

Y llega el momento aplazado del último tren del viaje. Pero, sorpresa: no tengo dinero para el billete (aquí ya había que pagar un 50%). Me pongo a pedir en la estación y un padre de familia con su mujer me deja el dinero que me faltaba no sin antes acompañarme a la taquilla para asegurarse de la verdad de mis intenciones. Me encuentro con un italiano que quería hacer lo mismo pero necesitaba como 3000 pts para ir a italia en vez de 60 pts para llegar a Torredembarra. En mi caso lo irónico es que tenía en moneda extranjera posiblemente más del triple del importe del billete.

Estación de Torredembarra, donde veraneaba mi familia en un bajo alquilado en la calle ferrocarril.. Cargado con la mochila en donde había ido cosiendo escudos de las ciudades donde había estado y con el macuto militar que aun hoy conservo fui al bar xaloquell, en la playa, donde solía pasar la tarde mi familia. Era el momento para la frase: Well I’m back. Como dice Sam al final del señor de los anillos. Era el 21 de agosto de 1982. Aún me quedaba un día para consumir mi interrail.

PD. Hoy es el cumpleaños de Juan.

viernes, abril 16, 2010

Interrail (31) paris (y 3)

Este año el blog va a morir de anemia. Pero antes de ello tiene una cita con la historia: terminar la historia del interrail. Me está llevando mucho más tiempo escribirlo que hacerlo y casi me va a llevar más que acabar la carrera... Aguanto porque queda poco y tengo borradores, venga, un empujoncito más.


Nos quedamos a la mitad de la visita a París. Curioso como funciona la memoria: al enfocar mis recuerdos en los sitios, he ido rescatando imágenes y lugares, hasta el punto que da para no para una entrada más, sino para dos.


Otro lugar, el Forum les Halles, un centro comercial modernísimo (por aquel entonces hacía 5 años de su inauguración) donde antes estaba un mercado de abastos. Mala cosa, ir de tiendas era lo que menos podíamos hacer a esas alturas del viaje. Aquello es un laberinto semisubterráneo lleno de tiendas variopintas que ejerció sobre mí, al menos, una atracción explicable: veníamos de una pequeña capital de provincias a principios de los '80 y los mayores centros comerciales que habíamos conocido eran Barros, Pallarés y Morais (eran grandes almacenes).


Cerca de este punto se encuentran algunas de las atracciones museísticas más conocidas de París, el Louvre y el Centro Georges Pompidou. Lo antiguo y lo nuevo. No lucía todavía el Louvre la pirámide de acceso, ni tampoco ocupaba todo el recinto, parte del antiguo palacio real estaba aún destinado a funciones administrativas (algún ministerio), pero la Gioconda y las antigüedades egipcias ya estaban allí junto con los miles de turistas.


El centro  George Pompidou. una especie de almacén acristalado con las escaleras y las tuberías por fuera era la antítesis del Louvre, tan clásico. Ahora ya no sucede esto, con la pirámide acristalada tienen un punto en común. Eso sí, la modernidad del GP antes era mayor que la de ahora y ni aún así nos impactó. Quizá nos llamase más la atención la cantidad de gente que pululaba en la plaza de enfrente, tocando, haciendo espectáculos de mimo, etc.. seguro que Ángel conserva las fotos.




También estuvimos en la plaza de la Vendôme, una especie de plaza mayor para ricos; con el Ritz, con la columna de que Napoleón colocó imitando a Trajano, con todas las joyerías. Es decir, un buen sitio para mirar... He colgado un par de fotos tomadas en 1993. Quizá alguno reconozca al turista paseante delante de Van Cleef & Arpels.


En las proximidades está el barrio de le Marais que cuenta con una de las plazas más bonitas de París, la de  Vosges. Y el jardín del palacio real, otra joya escondida. Ahí no estuvimos, tampoco en la Ile de st Louis, algunos de mis sitios favoritos ahora mismo. Pero ya he dicho que preparar, lo que se dice preparar el viaje, no lo hicimos demasiado 


Teníamos algo claro, como todo turista que visite París: si no vas a la torre Eiffel es como si no hubieses estado. Que conste se ve desde muchos sitios de la ciudad, aunque sea tu primera vez en París, es prácticamente imposible no verla, con eso y su popularidad previa se puede decir que impresiona pero no sorprende. Y ya puestos, te acercas a la tumba de Napoleón, en el hôtel des invalides


And last but not least (por último, pero no menos importante, en inglés queda mejor) los Campos Eliseos.  Partiendo de la plaza de la concordia hasta el arc de triumphe en la plaza de l'etoile. Y hago un inciso para maravillarme de la cantidad de obeliscos que han salido de Egipto. Uno de ellos preside la plaza de la Concordia, otros la plaza de S. Pedro del Vaticano y del Popolo en Roma, hay también en Estambul, en Nueva York. Y a pesar de todo creo que en Egipto todavía queda alguno. La calle está flanqueada por jardines en su zona más próxima a la Concordia y forrada de tiendas en la zona más próxima al arco, especialmente en la acera orientada al sur, donde da el sol por la tarde. Por allí está el Lido también, que tenía ( y tiene) su fama.


Y con esto cierro la última ciudad del viaje, que no mi relato; falta el tren de vuelta: otras casi 24 h de camino hasta llegar a casa.

sábado, marzo 13, 2010

Interrail (30) Paris 2

Me piden más información de la última ciudad del camino: París. Describir los sitios que visitamos es casi como hacer una guía de turismo de la ciudad: que así sea.
Estuvimos en Notre Dame, la catedral de París, situada en la isla de la Cité que es el origen histórico de París. Nativos como éramos de León, esta iglesia entra dentro de la categoría "no está mal: es más grande pero a cambio tiene más turistas y peores vidrieras". Muy cerca hay varios jardines y la capilla de Saint Chapelle. No recuerdo si la visitamos esa vez, pero si no la conocéis os recomiendo  encarecidamente que la vayáis a ver si estáis en la ciudad y tenéis ocasión. Se accede a través del ministerio de Justicia, está dentro de sus dependencias y tiene las vidrieras más impactates que yo haya visto. Es pequeña y de estructura sencilla: dos pisos, sin más estructura interna e impresiona especialmente cuando no está hasta arriba de turistas.
Otro de los puntos que visitamos fue el museo Jeu de Paume, que hasta mediados de los 80 contenía la colección de impresionistas que hoy está en el  Gare d'Orsay. Uno de los pocos museos donde entramos sin estar lloviendo. Allí, Kk y don't gozaron de tarifa reducida por ser menores de edad (por días uno y por mes y medio otro). Esto me trae a la memoria la paranoia que tuvo romerales, a la sazón en prórroga del servicio militar obligatorio (lo hemos olvidado, pero existía)  que, en teoría, debía presentarse en los consulados de España de las ciudades por las que pasábamos. Después de comprobar en Florencia que no le hacían ni puto caso, se olvidó del tema. Aunqeu me parece que siempre tuvo algun leve temor de los líos en los que podría meterse.
¿He mencionado el barrio latino? Seguro que sí. De lo poco que estoy seguro es que esta vez fue la primera ocasión en la que fui a esta zona. Por allí fue donde comimos la salchicha rosa con patatas fritas. Las percepciones cambian con la edad, y si en aquel momento me pareció una zona llena de gente y posibilidades (aunque nosotros no tuviésemos dinero suficiente para disfrutarlo); la última vez que estuve grandes partes de la zona me parecieron tourist traps en toda regla: precios desorbitados, productos y servicios mediocres y lugares abarrotados. Claro que también puede que haya cambiado la zona y no sólo mi percepción de la misma.
Los alrededores de Montmartre, (ya he descrito cómo regateé con un ciudadano subsahariano), también fueron pateados a conciencia; Sacre Coeur, las escaleras y la vecindad: guardo una imagen (que no una foto) de la plaza del Tetre abarrotada de gente viendo trabajar a los pintores que también vendían su obra.  (Para más detalles de esta plaza y de París en general, ahí va este blog).

También por las cercanías está Pigalle, que dada nuestra edad y origen tenía un atractivo magnético. No podíamos perdernos este barrio rojo de París, lleno de locales donde se supone que vendían sexo más o menos explícito, para ver, o para tocar también. Aunque no pudiésemos entrar en ningún club o espectáculo, sólo el ver las fotos de los espectáculos del interior o recibir las invitaciones de los porteros, tenía un gancho importante. Los intentos de que entrásemos en los locales no eran demasiado insistentes: teníamos demasiada pinta de mochileros tirados, aunque supongo que es parte del ambiente de la zona, esos porteros que te invitan a pasar. Sin embargo no fuimos a la rue St Denis: centro de prostitución incluso de día (y por lo tanto, también polo de atracción de turistas) por una razón obvia: no sabíamos que existía.

Gracias a las peticiones, no, gracias a la petición de Pablo, no va a haber una entrada sobre París, como era mi idea inicial, sino tres. Después de ponerme a escribir, de alguna manera los recuerdos han ido surgiendo y aunque hayan traído consigo las memorias de otras visitas parisinas, no me importa. El caso es que creo que añadir todo lo que tengo a este post lo convertiría en un ladrillo, el resto lo dejo para otra entrada.

Las fotos las he sacado de Wikipedia. De hecho son enlaces a los originales de wiki.


viernes, febrero 26, 2010

Interrail (29) París

Paris: llegada a primera hora (6.00) tras otra noche más en tren, la segunda seguida. Recorrimos las calles empedradas mientras amanecía; una experiencia que no he vuelto a repetir. Pero mereció la pena, llegamos al albergue situado cerca de la plaza de la Bastilla a poco de abrir y ¡bingo! tenemos habitaciones para todos. En vez de salas comunales, estas eran más pequeñas, con dos camas. Me tocó compartir habitación con alguien a quien no llegué a ver despierto. Cuando salía de la habitación veía un bulto informe en la cama y cuando llegaba no había nadie. Bien pudieron ser varios los que compartieron habitación conmigo.

Ese día nos  encontramos con David y Elena bajo el arco de triunfo a las 6 de la tarde, como habíamos quedado, todos cargados con recuerdos del viaje. David había hecho la mitad del viaje solo. Comenzó con Alejandro pero éste sólo tenía 15 días y debía volver a León para el examen de selectividad. Eso le dio oportunidad a David para cruzar el telón de acero, al único pais comunista que aceptaba el interrail, Hungría. Nos contó sus apuros cuando se quedó sin habitación. Corría el riesgo de detención si se quedaba a dormir al raso, debían tener su adaptación de la ley de vagos, maleantes y homeless. Elena no se de dónde salió, creo que se encontró con David antes.

En parís tengo un problema: entre el 1978 y 1982 estuve tres veces y no soy capaz de distinguir los monumentos que vi en esa estancia y otras. Supongo que Eiffel, ¿Louvre?, Montmatre y Campos eliseos, seguro. En fin, esas cosas de turistas. Si que recuerdo el Barrio latino, fue la primera vez. Allí comimos una salchicha roja con patatas con el color más artificial que recuerdo, preferimos comer las patatas antes que la salchicha. Al menos era barata.

Kk perdió gran parte del dinero dentro de su monedero que olvidó en alguna parada, y, no contento con eso, jugueteando en un puente peatonal con la bolsa de la documentación está a punto de arrojarla al Sena (genio y figura).

Recuerdo un regateo a un negro para comprar un collar para mi hermana en las escaleras de Sacre Coeur, 10 francos. Luego no le gustaría, no supo valorar el esfuerzo de mi iniciación en el arte de la negociación callejera. Y poco más me viene a la memoria de aquella estancia en París.

El viaje se acerca a su conclusión y también la aventura, menos intensa pero mucho más dilatada, de escribirlo. Estoy preparando una edición de todas las entradas seguidas en un documento para los participantes en el viaje, a ver que sale.

lunes, enero 25, 2010

Interrail (28). Rumbo sur: Colonia

Abandonamos Estocolmo hacia Colonia (Köln) a las 18.00. Vimos lo que no pudimos a la ida (por ir dormidos): el paisaje. Árboles, árboles y algún lago ocasional. Lo cierto es que teníamos (al menos yo) una cierta sensación de anticlimax: habíamos llegado al punto más lejano del viaje y ahora tocaba el regreso. Un largo viaje con una sola parada importante: Paris.

Gran error para un viaje tan largo (unas 15 h): no llevamos agua y la comida que teníamos era a base de ¡sardinas en lata con pan de molde! No había vagón restaurante, ni tiendas. Ni había bebidas tampoco en el transbordador que nos llevaba hacia Dinamarca, aún recuerdo la decepción al abrir el grifo y ver que no salía nada. No hay mal que cien años dure, pero esa fue una noche bastante larga…

Llegamos a las 9 de la mañana a Hamburgo donde tomamos un intercity, un tren un poco más rápido que los expresos normales por el que debíamos pagar suplemento. A la hora de comer entrábamos en la estación de  Colonia. Allí hacíamos una parada de 6 horas para tomar luego el tren hasta París, la idea era llegar a primerísimo hora de la mañana a Paris donde esperábamos encontrar un albergue de la misma manera que en Heidelberg: buscando habitación a las 6 de la mañana..


Yo ya había estado en Colonia tres años antes y sabía que se podía hacer una visita relámpago: la catedral, la calle comercial y a correr. Encontrar la catedral desde la estación como se puede deducir por la foto es cosa sencilla: se sale se mira para arriba y ya se ve al ladito justo. La catedral es im - presionante. Y esto lo dice un tío de León nacido a menos de 100 m de la de su pueblo. Pero la escala es otra, pasamos de torres de 68 m a torres de 157, más del doble. Eso sí, si se me permite el chiste, en cuanto a vidrieras no hay color.

A partir de la calle de la catedral arranca la Hohe Strasse, la calle peatonal comercial de la ciudad. Tenía pensado ir a comprar discos, en aquella época dichosa (¿?) en donde internet no existía y para pillar discos de un grupo alemán había que salir del pueblín. Recuerdo comprar  Tago Mago y puede que algún otro disco más en una tienda que ya conocía de mi visita previa. Esa sensación de encontrar un vinilo muy buscado se ha perdido para siempre en esta época digital. A veces la añoro.

También recuerdo sustraer con facilidad, aprovechándonos de la proverbial buena fe de aquellos comerciantes, algunos detallitos para completar la gama de recuerdos. Aunque el valor de lo sustraído no llegaría a los 30 euros de hoy, aún me siento un poco avergonzado.


Terminadas las compras, esperábamos el tren a la vera de esta bonita fuente. En este trance Kk nos comenta que hubiese preferido pasar el verano recorriendo la provincia de León. Sin palabras.

Vuelta al tren, que en unas ocho horas nos dejaría en Garé du Nord París.

Nota: las fotos de esta entrada no son mías, a esta altura de la película ya deberíais saber que tengo cero fotos del viaje. Vuelvo a hacer un llamamiento a mis compañeros, (con poca fe), a ver si alguien me consigue al menos una.

viernes, enero 01, 2010

No son nada

Coincidiendo con el final de estos años sin nombre (¿Los 2000?, ¿los 00?, no suenan bien) voy a salir del armario. Y con esto quiero decir que voy a publicar dos fotos mías. Total, la mayoría de los que os pasáis por aquí me conoce y a los que no , les sirven de referencia.

De Imágenes de Blogger
Una, la que he utilizado para mi avatar: el ojo de Heptafón. Tomada el 8 de febrero de 1989, cuando acababa de aprobar mi bestia negra de la carrera en última convocatoria... ese día me había acostado a las 8 de la mañana para terminar los dos trabajos que debía presentar. Tras entregarlos pasé por casa de Ángel, es Sánchez Barbero, Salamanca y allí me hizo esa foto.

De Imágenes de Blogger

Esta otra, me la hice el 22 de noviembre día probando un objetivo que me dejaron: un 50mm. Abrí tanto el diafragma que no es posible enfocar toda mi cara.

Entonces, visto lo visto, yo creo que 20 años si son algo.

martes, diciembre 29, 2009

Time.

Está a punto de acabar un año y una década. No se me pongan puntillosos diciendo que la década empieza el año 1 y acaba el diez. Una década son diez años y la que cuento yo es la que empieza el 00 y acaba el 09. No son los 90 ni los 80 ni los 30... son los 00, que queda mucho peor. Es, por tanto, bastante lógico que medite en lo rápido que se va el tiempo y otros tópicos. Pero la verdad es que para mi subconsciente, los años siguen un movimiento uniformemente acelerado: hasta los 10 años, la distancia entre un verano y otro era sideral, a partir de ahí podemos contar los años de uno en uno hasta los 25. Desde entonces, de cinco en cinco. Esto que escribo puede resultar incomprensible a un lector joven (< 25) pero con el tiempo uno se da cuenta que se ha hecho mayor, viejuno casi, casi sin haber sido consciente del proceso.

Dejo que lo explique Roger Waters. Time de Dark side of the moon. Un disco que estuvo en las listas de álbumes más vendidos durante 741 semanas (así, a ojo, unos 15 años).

Tired of lying in the sunshine staying home to watch the rain
You are young and life is long and there is time to kill today
And then one day you find ten years have got behind you
No one told you when to run, you missed the starting gun
And you run and you run to catch up with the sun, but its sinking
And racing around to come up behind you again
The sun is the same in the relative way, but youre older
Shorter of breath and one day closer to death
Every year is getting shorter, never seem to find the time
Plans that either come to naught or half a page of scribbled lines


Y como no podía ser menos el youtube correspondiente a una actuación en directo desde Venecia en 1994. Sin Roger Waters, el autor de la letra.

viernes, diciembre 18, 2009

Amsterdam

Desde el sábado pasado Amsterdam es la ciudad extranjera que más veces he visitado. Esta vez la excusa para pasar un fugaz fin de semana fueron los billetes de avión a 100€ i/v, un importe no excesivamente gravoso.

¿Cuáles son los atractivos de esta ciudad que me engatusa una y otra vez? Empecemos por analizar los tópicos, que no por serlo dejan de tener su punto de verdad:

- El barrio rojo. Es una curiosidad, desde luego. Ver los escaparates con putas sonrientes (y legales) con sus luces rojas. Los sex shops con mostradores explícitos. Los espectáculos más o menos pornográficos. Pero: lo primero aburre si no se es usuario y no es diferente de lo que se puede ver en según que zonas de cualquier otra ciudad. Y argumentos similares son válidos para las otras dos atracciones: sex shops y shows.

- Una de las ciudades con más marcha posiblemente del mundo. Cierto. Se puede encontrar gente por la calle la madrugada de un lunes y el horario de los bares suele sobrepasar la medianoche cualquier día de la semana. De mi primera vez recuerdo ver bastante gente por la calle un martes a las 2.30 am víspera de miércoles laborable. Y con -2º C. No se trata de que tenga sitios abiertos 24h como NYC, sino de la intención deliberadamente lúdica de éstos. Claro que con los años, esto no se valora tanto como a los veintipico.Además las zonas de Leidseplein, Rembrandtplein y aledaños del barrio rojo (Damrak, Damstraat) donde se concentra la movida, son demasiado verbeneros para mi gusto.

- Los Coffeshops y Smartshops. Una extrañeza dentro de la hipócrita sociedad occidental. Una nación decide que hay que valorar a las sustancias según sus efectos probados y evaluando si es mayor el daño de la prohibición o de la sustancia. Las consecuencias después de más de 30 años de venta abierta aunque limitada de derivados del cáñamo y más de 10 años de otras plantas enteógenas (Salvia divinorum, cáctus de San Pedro y otras) son un menor consumo de cannabis que en Francia, donde está rigurosamente prohibido. No puedo negar que este hecho era un aliciente en mis primeras visitas, pero con los años me pasa como con el punto anterior: pierden atractivo.

- Los grandes museos de la ciudad: Rijksmuseum y Van Gogh fundamentalmente, aunque en total hay como unos 60, incluyendo la heineken experience. Bueno, ya los he visto, aunque con las grandes muestras de arte (como el Prado, el British, etc) siempre apetece darles un repaso de vez en cuando. No, no es un argumento definitivo para mi.
>(de aquí no tengo fotos, que no dejan ;-))
- Tiendas y comercios: Amsterdam es históricamente una ciudad de mercaderes. Hay tiendas para todos los gustos, desde diamantes hasta libros antiguos pasando por alguna especializada en cojines para sillones. Esto ya es algo más serio, pero admitiendo que en este aspecto tiene serios compertidores en Londres y NYC.


- Las bicicletas. Parece una tontería pero la ubicuidad de este medio de transporte le da un encanto especial ( y unos cuantos sustos si se está distraído). Entre eso y los tranvías, hay que estar atento en el centro. El coche... bueno, no llega a Venecia pero hay realmente pocos.


- El centro casi todo con sus edificios del s XVII y con sus canales casi ubicuos. Ahí me han pillao. Es como un cuento de hadas, sobre todo los canales occidentales y el Jordaan, aunque hay muchos rincones más. No me canso de ver las casas con sus tejados diferentes y sus ventanas enormes, que dejan ver el interior de las viviendas, normalmente exquisitamente bien decoradas. Parece ser que el calvinismo impuso la costumbre de ventanas sin visillos: todos los ciudadanos eran virtuososo y no tenían nada que ocultar. Lo dicho un ambiente casi mágico, de cuento con casitas de muñecas.





- Los bruin koffee y los restaurantes recoletos extienden al interior el ambiente de la calle pero con más calor. No son caros, la comida es sorprendentemente buena (creo que ha mejorado desde mi primera visita) y la Oude  Genever (la ginebra de crianza) es muy buena: se puede (y se debe) tomar sola, sin mezclar. No recomendaría eso para las marcas habituales.
=


- Y, en general, las holandesas son guapas y la gente amable.

Vamos, que repetiré visita.

miércoles, diciembre 02, 2009

Interrail (27) Estocolmo 2


Segundo día en la ciudad del norte: domingo 15 de agosto de 1982. Mejor tiempo, pero mi resfriado estaba en pleno apogeo. Dimos un paseo alrededor de la isla de los ciervos Djurgarden. Fuimos por el barrio diplomático, que queda enfrente de la islita. Recuerdo la sensación de flotar como un zombie (es lo que tienen los resfriados) a la vera de las embajadas. La ciudad parecía desierta, hasta que llegamos a Kungstrad garden. Entonces vimos un concierto gratuito de unos muchachos que se parecían a Dire Straits ante una multitud que abarrotaba la plaza. Parecía que los que no se habían ido de finde se habían quedado en el concierto. Recuerdo a Ángel comparar precios de equipo fotográfico (era su primera etapa) para llegar a la conclusión que no merecía la pena comprarlos allí. No se si eso se debía al síndrome de la zorra y las uvas... Comimos en un MacDonalds (o similar), un lujo insólito como ya he comentado.

Ese día surgió el último planteamiento, o mejor dicho; la última frontera: Ir a Narvik, más allá del círculo polar ártico y la estación de tren más al norte de interrail. Finalmente lo descartamos porque suponía salir a las 5 pm para llegar allí el día siguiente a las 4 pm. La vuelta desde Narvik era una hora después. 46 horas de ida y vuelta para no estar más que una hora allí. Realmente, podíamos estar más tiempo, pero renunciando a Paris: nos quedaban 6 días; dos días el capricho del círculo polar y luego otros dos días y medio de vuelta de stockholm a casa. Más o menos día y medio en París.Si estábamos un día en Narvik nos quedaba medio día en Paris. Y tendríamos que meternos cuatro días y medio de tren entre pecho y espalda de los últimos 6 días. Como estancias en tren no habían faltado a lo largo del viaje y no todos habíamos visitado Paris, no fue difícil descartar esta opción.


Y con esto llegamos al lunes 16 de agosto. Ese día fuimos por el centro comercial (en torno a Sergels Torg). Es lo que aparece en esta foto de 2007. Alli tomamos contacto con los centros comerciales de obligatorio recorrido completo, como Ikea. Una vez dentro de la tienda para salir tenías que recorrer todos los pasillos para poder salir. Listos, estos suecos. Me llamaron la atención escaleras mecánicas de madera. Parecía que en la época en que en España se iba en alpargatas, allí ya vivían con comodidades bastante modernas.

En un supermercado de la zona, aprovechando que llevaba el chubasquero colgado del brazo, kk me encalomó a la voz de ¡guarda esto! un muñeco: un vikingo que llevaba un cartelito que rezaba "Sweden is fantastic". Estábamos a punto de salir del supermercado cuando escuchamos unas palabras en español. Resultó ser una enfermera que estaba de intercambio durante el verano en Aarhus (Dinamarca). La trataban muy bien: fines de semana a sitios más o menos próximos. Y allí que estábamos hablando con el pequeño detalle de que seguía con el vikingo debajo del chubasquero y al lado de las cajas. No pasó nada, y la enfermera no dio muestras de enterarse. A lo mejor resultó la estrategia más oportuna.

Allí mismo,conocimos a dos exiliados españoles, ya entraditos en años, que estaban con el sobrino de uno de ellos en una biblioteca pública. Uno de ellos nos contó su historia.Vivía en Marruecos donde acabó sin un duro y enfermo de tuberculosis. Fue recogido y curados en Suecia, donde vivía desde ese momento (los años 50) con cargo al estado. La historia parece de cuento de hadas, esa no parecía la Suecia de Larson, sino un idílico paraíso socialdemócrata. No fue hasta volver del viaje que mi tía apuntó otra posible interpretación de la historia; ¿no serían acaso conejillos de indias, cobayas humanos?. No indagué más.

Me acerco ya al final del viaje. Desde Estocolmo nos dirigíamos a París, última ciudad del viaje y una de las planificadas originalmente. Una escala en Köln, en Colonia era la única etapa intermedia.

jueves, noviembre 26, 2009

Giros del destino.



Es curioso como acontecimientos nada relacionados entre si se provocan cambios inesperados. Últimamente me han sucedido un par de cadenas de sucesos curiosos. Y voy a dedicar esta entrada a contarlos.

El fin de semana del 10 de octubre fuimos a Guadalajara. En un pueblo llamado Atienza me caí en la entrada del castillo por estar mirando un mensaje en el móvil. Y conmigo se fue al suelo la cámara de fotos. Resultado, el objetivo se estropeó. No funciona el enfoque automático. Me dediqué a mirar precios de segunda mano del mismo objetivo por ver si era más rentable comprar uno viejo que arreglarlo. Y me encontré la guitarra que acabé comprando (hecho descrito en este blog) a un precio como de un  40% más barata que nueva. Era justo la guitarra que había decidido comprar en verano de 2008.

A finales de primavera anunciaron nuevo disco de Muse y gira europea que llegaría a España a finales de noviembre. Cuando me enteré que ya estaban las entradas a la venta, el 22 de junio, no quedaba ninguna ni en Madrid ni en Barcelona: en 5 días se habían acabado todas, con 5 meses de antelación. Debido a lo rápido que se vendieron decidieron en septiembre cambiar el recinto del concierto en Barcelona, del pabellón olímpico de Badalona al Palau San Jordi, en la zona olímpica de Barcelona. ni corto ni perezoso compré dos entradas. Tocaban el 27 de noviembre. Pero España se clasificó para la final de la copa Davis, del 4 al 6 de diciembre. Y era imposible celebrar el concierto por que necesitaban entrenar los tenistas antes. En vez de cancelarlo decidieron cambiar la fecha al 24 de noviembre, ayer mismo. Y por ese cúmulo de circunstancias acabamos yendo ayer a Barcelona a ver a Muse para volver hoy. Gracias a que tengo algún día de vacaciones y a que mi santa ayer trabajaba de mañana y hoy de tarde y a una cancelación de vuelo que nos dio puntos Iberia suficientes para un puente aéreo gratis. Muchas coincidencias, ¿verdad?. De la cancelación, por cierto tendré que hablar y del concierto también. Pero eso son otras historias y merecerán, Dios mediante, otras entradas.

Incluyo una foto que no tiene nada que ver ¿o sí? porque la guitarra del fondo es la comprada de segunda mano y la caja que se ve  a la izquierda corresponde al objetivo que sustituye al deteriorado.  

lunes, noviembre 23, 2009

interrail (26) Estocolmo

Antes de seguir con este capítulo del viaje en interrail, quiero decirle a Pipurrax que no lo hago por putearle. Inicié este relato a petición de don't y si llego a saber que me iba a llevar tanto no se si lo hubiese iniciado siquiera. ¡Animo! sólo quedan dos ciudades.


El trayecto en tren  hasta Estocolmo fue variado y largo: hubo transbordador y duró unas 10 horas. Debimos dormir la mayor parte del trayecto por el sur de Suecia y llegamos allí a primera hora de la mañana (bueno no tanto, quizá las 9.00 am). Nos encontramos en la estación a los malagueños de Copenhague, habían decidido seguir nuestros pasos. Fueron los únicos viajeros/turistas españoles que nos encontramos en Suecia. En cuanto salimos de la estación, un recibimiento gélido: unos 10 grados (a 14 de agosto!) con lluvia, viento: nos tuvimos que refugiar en una iglesia de la Gamla Stan (llamada Tiska). Ahí acabé de consolidar el resfriado que me andaba rondando desde la tormenta de dos días antes.

Para los que no conozcáis esta ciudad, Estocolmo está situada entre el lago Mälaren y el mar Báltico. Se asienta sobre las orillas y sobre una variedad de islitas de tamaños diversos. Gamla Stan es la ciudad vieja (literalmente, esa es la traducción del sueco) de Estocolmo. Ese fue nuestro primer destino, situada en una islita en el centro de la ciudad a apenas 15 minutos a pie de la estación central. Es el principal punto de atracción de turistas. Pero aquel día presentaba un aspecto hostil bajo la lluvia.y el viento. Tengo grabada la imagen de una funda de guitarra volando por los aires esparciendo por doquier las monedas recaudadas por el infortunado músico callejero. Las calles mostraban un ambiente frío donde los timbres de las casas estaban rotulados con apellidos como Svenson y Johannson. Esta foto de Usebio y las siguientes dedicadas a Gamla Stan, ilustran muy bien mi primera impresión de la ciudad.

Y había que buscar albergue, como no. Hay un barco albergue en Estocolmo. Por supuesto no pudo ser, un sitio así teníamos que haberlo reservado mucho antes. Acabamos en un gimnasio hecho albergue. En la sala de ejercicios, una colchoneta por persona y listo, ahí dormíamos todos revueltos sin distinción de sexos o nacionalidades. Como duchas se aprovechan los vestuarios. En ellos estaba el detalle más chic: la sauna. Donde se quemó la cadera onda pesquera. La falta de costumbre. Los ocupantes del albergue eran israelíes, italianos argelinos…Sureños. En claro contraste con los albergues del sur, donde lo que más abundaba eran los nórdicos. Conocimos a un grupo de italianos que habían estado en Madrid en peregrinación al santuario donde su selección acababa de ganar el mundial de fumbo: el Santiago Bernabeu, donde cortaron una brizna de hierba del campo. Habían encajado el desplazamiento a España dentro del viaje para rememorar la hazaña.

El tiempo seguía variable, y la gente de por allí parecía acostumbrada, porque llevaban chubasqueros, jesreys y camisetas de manga corta que se ponían y quitaban según el momento. Por la tarde fuimos al museo nórdico situado en otra isla. Aquí es donde pudimos ver los efectos de noche tras noche en el tren. Entramos en una pequeña habitación donde se reproducían los cánticos de los pueblos sami (los lapones del norte de Suecia).  Finalmente caí(mos) como bebes al influjo del ambiente de penumbra  y la letanía narcótica de los sami. Unos cánticos primos hermanos de los gregorianos de los monjes medievales.

Ya nos habían advertido de los precios, y ya para corroborarlo, ese día vimos un bloque de pan de molde por 10 coronas. Aproximadamente 10 veces lo que se estilaba en España por la época. Otro detalle que comprobamos fue la confianza nórdica. Delante de la cara de un tendero pillamos un plano  sin que dijese ni mu. Nos lo llevamos creyendo que no costaba nada para luego caer en la cuenta que costaba dinero (unas 4 coronas). Episodios de estos hubo algún otro, pero ya con cierta intención. Bueno, pues con esto cierro el día primero de Estocolmo.

PD. En estos países teníamos ciertos problemas en los supermercados. El idioma no lo dominábamos ni mucho ni poco y teníamos que comprar alimentos que se viesen bien... Aun recuerdo una ensalada de patata comprada como si fuese yogur.

miércoles, octubre 28, 2009

Evolución

En el origen de los tiempos fue Arirang, una guitarra coreana tipo Strato, comprada a medias (bueno, casi, yo puse el 55%) con don`t. Corría el invierno de 1982 y lo mejor que puede decirse de ese instrumento es que era estéticamente aceptable. Dos pastillas simples con interruptores individuales. Un vibrato con el aspecto del que tenían las guitarras de los años 50. Podría haber batido algún record de rapidez para desafinarse... Toda una tortura para el ejecutante y el escuchante si se tocaba más de 20 minutos seguidos.

Cuando empecé a trabajar en Madrid, accedí a una de clase media baja: Una Ibanez también made in Corea, pero ya con un poco más de consistencia: tres pastillas de mejor calidad con selector de 5 posiciones (es la azul de abajo a la derecha). Elegí esta marca influenciado por los guitar heroes de finales de los 90; Vai, Satriani, Gilbert.. Durante 17 años fue el trasto con el que de vez en cuando atormentaba a vecinos y conocidos. Pero como soy una persona influenciable, todo cambió cuando conocí a un compañero de trabajo que tocaba en un grupo (enlazado ahí al lado). Y esta pregunta surgió en mi cabeza ¿por qué conformarse con una guitarra medio -baja con algún problema ya endémico (los contactos del selector de pastillas) cuando tenía capacidad económica suficiente para acceder a un cacharro más serio?. Por un lado está el complejo: mi calidad no está a la altura de gastarme 1000 o más euros en una guitarra. Y por otro la premisa fundamental: nada es más caro que lo que no se usa: no sabía si iba a utilizarla lo suficiente como para amortizar el gasto.


El primer argumento es igualmente aplicable a la fotografía, para qué quiero una Canon 40D, con las fotos que hago. Cuándo me di cuenta que una mejor herramienta mejora tus resultados, precisamente cuando compré la cámara, sólo me quedaba por librarme del segundo prejuicio. Ahí le dio don't cuando me comento: si no lo haces ahora, ¿cuándo?, ¿cuándo te jubiles?. Tras 6 meses de debate interno y, sobre todo, de muchas pruebas, elegí la Strato candy cola (la roja de la izquierda de arriba, la que tocaba en el video del otro día).Y le pillé el gusto. Empecé a llevarla a los viajes y empezó a sufrir algún golpe. Resultado, me compré otra más barata.. y más cañera: Una Kramer Striker (la naranja, sunburst, que dicen los entendíos).


Por fin, para completar el círculo iniciado el pasado mes de julio, he vendido la Kramer y me he comprado la candidata original: Jackson Soloist SL3. Con lo que ya llevo 3 compras en 10 meses... Pero no me he arrepentido de estas decisiones la diferencia que se nota al tocar un instrumento bien hecho es grande incluso para un intérprete mediocre como yo. Todo esto ha ocasionado que dejase a un lado la fotografía (no he comprado nada) y abandonase un tanto el blog. Eso sí, no se que hubiese pasado si hubiese dispuesto de este material a los 16 años... Esta es la última, otra de color azul, mástil a través de cuerpo, tres pastillas de marca (Seymour Duncan) y una auténtica bestia a la hora de dar caña. 


PD. El viernes pasado concierto de Unexpect, Bigelf, Opeth y Dream Theater. Sólo llegué a ver a los dos últimos. Y concluyo que la cubierta de Leganés no reune las mínimas condiciones para un concierto en el que se deban distinguir las notas. 

PPD. Está claro que este es mi blog y escribo de lo que me gusta.

jueves, octubre 22, 2009

Interrail (25) Copenhague 3




Creo recordar haber comentado aquí la rutina que seguíamos al llegar a un nuevo lugar: dejábamos la mochila en la consigna o en el albergue y pasábamos el día dando vueltas por la ciudad con irregular criterio. Este modus operandi sí estaba previsto y por ello poco antes del viaje compramos un zurrón militar un poco jipioso que aún conservo (el síndrome de Diógenes no me va a matar pero si a enterrar en trastos). Pero no todos compramos este complemento. Hubo quien decidió que no lo necesitaba. Y así todas las mañanas repartía entre el resto de la compañía lo que iba a utilizar durante el día. Con ello se demostraba, ciertamente,  que no era necesario llevar bolsa o mochila... mientras la llevasen otros. Ese día fuimos primero a la estación para dejar los bultos porque pensábamos viajar de noche hacia Estocolmo.

Este segundo día fuimos a ver la máxima atracción (conocida por nosotros, claro) de la ciudad: la sirenita. Tras la consabida decepción al ver que el tamaño distaba de los 25 m que le echábamos, bueno, al menos 5m, proseguimos camino hacia el centro, hacia la calle peatonal donde nos separamos para hacer compras. Allí compré el poster que ilustra esta entrada y que presidió mis habitaciones durante casi 20 años, hasta que compré mi primer piso junto con mi santa. También compré un disco (UK Danger Money, por recomendación de Cachaldora), compró Kk el poster de Einstein y alguna compra debieron hacer los demás, que se manifiesten, si se acuerdan de algo. Esas compras estaban ambientadas por la visión de lo que parecía ser un casting de un anuncio de Coca Cola: un montón de danesas rubias y de buen ver. Esta comparación se la he copiado a Bill Bryson (bueno, él usa Pepsi) que tuvo la misma impresión que yo: o no hay feas o las esconden fuera de la capital.

Y tras las compras surgió un pequeño problema, bueno, otra pelotera (pocas hubo después de tanto tiempo on the road). Uno de los bienes "imprescindibles" que debíamos acarretar los que sí teníamos zurrón era un libro. Y no cualquier libro, sino nada menos "Qué es Filosofía" de Ortega y Gasset nada menos. El libro no era demasiado pesado, del tamaño de uno de bolsillo. Pero cuando se llevan más cosas (las compras) y, sobre todo, cuando se comprueba que dicho libro permanece sin atención durante todo el día casi siempre, descubrimos que llevar un libro a la chepa puede ser causa de conflictos. Creo que fue uno de los hermanos en un descanso en un parque, el que dio un toque de atención que degeneró en una discusión acalorada. Ventitantos días de convivencia pasan también su factura.

La sangre no llegó a Nyhavn (el canal que discurre por Copenhague) y nos encaminamos a la estación para poner rumbo al norte, más al norte: hacia Estocolmo.

Me han comentado que fuimos a Christianía, el enclave hippie en el centro de la ciudad, en un antiguo cuartel
abandonado en los 60 por el ejército. Sí recuerdo haber estado allí en una visita posterior a la ciudad, pero no recuerdo en absoluto visitarla en esta ocasión.

jueves, septiembre 24, 2009

Interrail (24) Copenhague 2



Llevo mucho tiempo pensando cómo continuar la entrada de Copenhague, es como el principio de incertidumbre: cuando encuentro la inspiración no tengo tiempo/medios y cuando me siento delante, no veo cómo seguir. En esta segunda entrada, quiero empezar por agradecer los comentarios de kk que me trajeron a la mente algún episodio no olvidado pero si postergado. Así es más fácil reconstruir las memorias, que ya han pasado una pila de años....

Una de las cosas que recuerdo que más han cambiado en estos años es la presencia de viajeros españoles por estas tierras. Nosotros coincidimos con unos malagueños en la estación y no hubo más. Alguno de ellos era relaciones públicas en una discoteca de la costa y puede que ahí surgiese la razón de su presencia en la ciudad; alguna lugareña le hablaría del país. Pero fueron los únicos.
La siguiente vez que fui, era habitual encontrar excursiones (la mía, por cierto) y autocares con matrícula española que los transportaban (nosotros fuimos con un conductor finlandés que se llamaba Cari, o Kari, vaya Vd. a saber, en un autobús de la misma nacionalidad).

En la primera tarde, paseando por la calle peatonal (Stroget con la o tachada) nos encontramos con lo que la polla records definió como punks de escaparate. Individuos con un atuendo punk bastante espectacular: pelos de colores, cuero impecable. Angel intentó fotografiar una de ellas, no la más espectacular de vestuario, pero si la más guapa. Inmediatamente se encaró con él y le exigió dinero por la foto. No recuerdo el desenlace con precisión pero se que recurrimos a una actitud propia de sus vecinos del norte: nos hicimos los suecos y seguimos caminando.

De esa primera tarde, recuerdo también un súbito enfriamiento que nos sorprendió cuando anochecía. Esperando para tomar el autobús para el albergue, entablamos conversación con una danesa de nuestra edad y con su madre que nos recomendaron visitar el Tívoli, el parque de atracciones más antiguo del mundo (en la foto, que es más o menos de la época, con un error máximo de 10 años). Ignorábamos que lo dejábamos a nuestra espalda. Eso de no documentarse antes de ir a los sitios tiene estas cosas. La pena es que no se ofreciese a enseñárnoslo al día siguiente.

El enfriamiento fue un preludio a una tormenta que descargó mas o menos cuando llegabamos al albergue. Cito este cambio del tiempo porque iba a tener consecuencias para mi. Pasamos de un dia soleado a una tarde perruna. No se puede fiar uno del tiempo en esas tierras del norte.

Pd. Tengo en borrador el resto del viaje. Existe la posibilidad de finiquitarlo antes de fin de 2009

viernes, septiembre 11, 2009

aniversarios.




Revisando las entradas antiguas de interrail, he visto que hace ya cuatro años que mantengo este blog. Y parece que fue... no se, hace menos. Lo cierto es que no me acordé del día exacto ni programé una entrada ad hoc. Supongo que seguiré manteniéndolo aunque sólo sea por tener un registro de viajes. Pero, como veis, sin agobios.

La foto de hoy, un tanto sombría, es del lago de Atitlán, Guatemala.


PD. El calor no abandona Madrid.
/* esto es lo de Google Analitycs */